Burbuja social tras la vacuna COVID19


Aunque es verdad que la campaña de vacunación covid-19 supondrá el inicio del final de la pandemia, habrá que esperar un poco más para relajarse ya que este será un proceso gradual. Las medidas como el uso de mascarillas, el distanciamiento físico o extremar la higiene seguirán siendo necesarias para frenar los contagios al menos durante algunos meses más. 

El distanciamiento social y el aislamiento que se han introducido ampliamente para contrarrestar la pandemia de COVID-19 seguirán vigentes y las consecuencias sociales, psicológicas y económicas adversas exigen el desarrollo de políticas de reducción de contactos más moderadas. Adoptando un enfoque de red social, diferentes estudios han evaluado la efectividad de una estrategia de distanciamiento diseñadas para mantener la pandemia controlada y ayudar al cumplimiento de estas medidas en un mundo posterior a la vacuna.

En esta coyuntura tan incierta, resulta muy complicado aventurar plazos sobre cuándo se podrá decir adiós a las medidas de protección actuales, aunque el transcurso de los meses y el avance de la campaña de vacunación jugarán a favor de la situación epidemiológica. Ni los vacunólogos más expertos se atreven a decir cuándo vamos a poder dejar atras estas medidas, básicamente por tres cuestiones fundamentales. Primero, porque no sabemos el ritmo de llegada de las vacunas, que lo harán poco a poco. Segundo, porque también desconocemos el número de dosis disponibles. Y, tercero por que hay un porcentaje de la ciudadanía superior al 50% que es remisa a vacunarse, al menos inicialmente. 

Las relaciones cercanas son esenciales para mantener la salud emocional. Para mantenerlas protegiendo la salud, en tiempos de pandemia, te proponemos que construyas tu burbuja de contactos. Esto es, limitar la interacción a unos pocos contactos repetidos, similar a formar burbujas sociales.

En ADARSO proponemos que la cantidad de personas para construir la burbuja social sea de seis a diez personas . Y para que esto sea efectivo es necesario el compromiso de todo el grupo de formar parte de una única burbuja

El objetivo es que tras la vacunación «podamos empezar a abrazarnos aunque sea solo entre unos pocos, para abrazarnos más y mejor a medida que vayan pasando los meses». Estos grupos se conocen como burbujas sociales o cuarenteams y son la vía más segura para socializar tras la vacuna.  Y unas nuevas simulaciones por ordenador descritas en Nature hace unos 4 ó 5 meses muestran que realmente podrían funcionar. 

Los expertos ya están advirtiendo que, tras las vacunaciones, sería un error relajar las restricciones de modo inmediato, ya que incluso en la mejor de las situaciones aún tardará en llegar la ansiada inmunidad de grupo, que solo se produce cuando se vacuna una parte muy importante de la población, a la que se suman las personas que han desarrollado anticuerpos tras un contagio previo.

Por eso, al mismo tiempo que España empiecen a vacunar a sus ciudadanos se hace también imprescindible encontrar formas de relacionarnos sin provocar un rebrote de casos de COVID-19. Además, es necesario encontrar un equilibrio de interacción entre las preocupaciones de salud pública con las necesidades sociales, psicológicas y económicas. 

Pero nadie tiene claro cómo hacerlo. Los médicos recomiendan medidas como seguir encerrados en casa, evitar al máximo a las personas fuera del hogar y mantener dos metros de distancia cuando se interactúa con otra gente.

¿A quién es seguro ver? 

Un equipo dirigido por el sociólogo de la Universidad de Oxford (Reino Unido) Per Block y el Centro Leverhulme para la Ciencia Demográfica en Reino Unido, simuló tres diferentes estrategias del distanciamiento social y descubrió que cada una ofrecía una estrategia para ampliar nuestros círculos sociales sin aumentar demasiado el nivel de contagio de COVID-19, siempre y cuando sigamos ciertas reglas. 

1.- La primera estrategia es juntarnos solo con las personas con las que tenemos algo en común, personas del mismo barrio, la misma familia, la misma edad o la misma asociación, por ejemplo. Los investigadores sugieren que agrupar a las personas de esta manera podría reducir el riesgo de contagio generalizado a medida que la sociedad se reactiva. 

2.- La segunda estrategia es quedar con los grupos que ya tienen fuertes lazos sociales, como grupos cerrados de amigos. 

3.- Las burbujas son lo mejor: la tercera estrategia que simuló el equipo consiste en crear las mencionadas burbujas, en la que un grupo elige su propio círculo social, y luego todos se quedan dentro de él. 

Las tres estrategias han resultado más efectivas para reducir el contagio que el distanciamiento social aleatorio, con el que las personas reducen el número de personas que ven, pero siguen relacionándose con algunas personas de diferentes grupos. 

¿Funcionará en la realidad? 

Los investigadores destacan que las burbujas o "cuarenteams" funcionan bien porque se basan en una elección deliberada sobre con quién interactuaremos y con quién no, en vez de depender de los vínculos sociales o geográficos menos voluntarios, que se rompen más fácilmente. 

También están convencidos de que el distanciamiento social funciona mejor cuando las pautas son lo más simples posible. Enredar el mensaje con reglas más complicadas podría no funcionar tan bien en la realidad.

'Cuarenteams': cómo empezar a socializar tras la vacuna

En países como España, una de las medidas más enérgicas para luchar contra el coronavirus (COVID-19) ha sido la de imponer confinamientos estrictos que no permiten relacionarse con personas con las que no se conviva, y mucha gente, como yo, nos hemos confinado de forma más bien voluntaria. Más allá de algunos paseos en bicicleta ocasionales y paseos por el parque con un puñado de amigos de confianza, no he pasado tiempo con nadie ni he tocado a ninguna persona salvo algún rápido codazo. Por eso, desde antes de las vacunaciones, algunos amigos hemos decidido que, de momento, lo mejor es crear nuestra burbuja de contactos, una "cuarenteam". Y lo mismo que pensamos es bueno para nosotros queremos compartirlo con vosotros.

Y vamos a usar esta crisis como una nueva oportunidad para convertirnos en una familia extensa, libre para visitarnos mutuamente, compartir comidas y, ¡sí, abrazarnos! Incluso han prometido una pelea de cosquillas. Aunque no vivo solo, soy una persona muy sociable y necesito viajar, conocer mejor a mis amigos, convivir con ellxs. Solo imaginarme estar viajando durante unos días acompañado de buenos amigos y amigas me parece que es como encontrar agua en el desierto, después de días de búsqueda. 

Este enfoque también puede resultar interesante (y más seguro) para el mes de junio cuando el proceso de vacunación haya terminado y se permitan reuniones, aunque sean de grupos limitados. Además, desde aquí animamos a las personas a reunirse por el bien de la variedad y la salud mental. 

¿Pero estará el proceso de crear un círculo íntimo con otras personas lleno de peligros tanto médicos como sociales? ¿Y si nos contagiamos sin darnos cuenta? ¿Qué pasa si nos rechazan? ¿A quién elegir? ¿Y si no nos eligen a nosotros?

Mis compañeros de burbuja y yo somos bastante estrictos en nuestras precauciones, pero como es normal cada uno hace las cosas de manera un poco diferente por lo que hemos llegado a la conclusión que el hecho de aceptar formar parte de una "burbuja" es como acordar tener una relación abierta: ¿Qué está permitido y qué no? ¿Sobre qué debemos hablar? ¿Cómo resolvemos los desacuerdos? 

A medida que nos vayan vacunando y las normas de confinamiento se relajen podremos empezar a ver a otras personas y los equipos o "burbujas de cuarentena" pueden reducir el riesgo a una nueva ola de contagios de coronavirus. Y como cada uno ve las cosas de una manera, ofrecemos nueve consejos o pautas para crear un grupo sin arriesgar sus amistades.

Para intentar evitar estas cosas, y aprovechando que vamos a irnos de viaje 10 días en junio os vamos a presentar algunas pautas, basadas en nuestra experiencia y la de amigos y colegas, que tambien os pueden ayudar a vosotrxs a construir vuestras burbujas y así saber cómo empezar la "cuarenteam" y con quien.

1. Acordar no tener resentimientos:

Lo más importante es acordar seguir siendo amigos pase lo que pase. Estas a punto de someter una amistad a un tipo de prueba que de otra manera nunca hubieras experimentado. Durante días vas a asumir la responsabilidad del bienestar del otro. Veras algunas de las debilidades y puntos débiles de cada uno más de cerca. Incluso si acabamos decidiendo no juntarnos, el simple hecho de hablarlo puede revelar cosas que nunca esperábamos descubrir.

Del mismo modo, no importa lo bien que lo planifiques, puede que simplemente no salga como esperabas. Hay que acordar que cualquiera de las partes puede decidir retirarse en cualquier momento sin resentimientos. A lo mejor no estabais destinados a ser familia, pero eso no significa que no puedan ser amigos.

Además, no hay que sentir rencor si otra persona no nos elije para unirnos a su burbuja. La burbuja nos obliga a tomar decisiones binarias: probablemente solo pueda unirse a un equipo de cuarentena a la vez. Y a lo que se estará uniendo no es a una simple amistad, sino a una AMISTAD en mayúsculas. Podemos ser buenos amigos de gente con la que nunca contemplaríamos montar un negocio. Lo de la burbuja es igual.

2. Pensar en el riesgo:

Si vives solo y creas una burbuja con otras cinco personas que toman las mismas precauciones que tú, tus posibilidades de contraer el coronavirus serán mayores que antes, y también las posibilidades de contagiárselo a otras personas. Es un riesgo  pequeño pero sigue siendo más riesgo: una gran burbuja conlleva una gran responsabilidad.

3. Hablar acerca de por qué quieres crear una burbuja de contactos:

Puede parecer algo obvio: ¡solo queremos compañía! ¿Pero, qué pasa si usted y sus amigos tienen expectativas diferentes? Hace poco mi compañera y yo hablamos sobre irnos con una pareja que conocemos a una casa en el campo durante todo el verano, y nos dimos cuenta enseguida que su objetivo era estar solos más que salir de la ciudad. Como teníamos amigos en común cerca les quise invitar a cenar, pero a mis compañeros de casa no le apetecía nunca. Así que, habrá que hablar desde el principio sobre nuestros motivos básicos para formar un equipo. Es probable que así se consiga evitar posibles áreas de fricción.

4. Acordar que todos sigan las mismas reglas, sean cuales sean.

A mi me gusta mucho fumar, pero mis amigos me pidieron que no lo hiciera en la casa. Lo más probable es que haya que hacer algunas concesiones; hay que aceptarlas de buena gana. Cualquier reticencia por nuestra parte generará sospecha de que vamos a ignorar las reglas a sus espaldas.

5. Hablar detalladamente sobre nuestras rutinas diarias

Cualesquiera que sean nuestras precauciones contra el coronavirus, ahora las damos por sentado. Es posible que se sorprenda al oír lo que otras personas hacen o no hacen. ¿Lavas los alimentos? ¿Con jabón, con desinfectante o con ninguno de los dos? ¿La comida envasada también? ¿Te quitas los zapatos fuera cuando entras en casa? ¿Separas la ropa que llevas "dentro" de casa de la que te pones para salir? ¿Desinfectas tu teléfono si lo ha usado en la calle? ¿Las llaves de tu casa también? ¿Los picaportes? Si está en un lugar que no requiere mascarillas, ¿la usas de todos modos? ¿Te pones guantes? ¿Y cuando haces deporte afuera? ¿Compras comida para llevar de los restaurantes? ¿Qué haces con los envíos que te entregan?

Hay que crear una idea lo más completa posible de qué hace cada uno. Y hay que ser sincero. Es más fácil no hablar sobre algo por pensar que no les gustará o que tiene poca importancia para mencionarlo. Solo habrá que recordar que la desconfianza es siempre peor que el desacuerdo. Si conocemos los hábitos del otro, siempre podemos discutirlos y encontrar un punto intermedio, pero si se descubre que escondes algo, toda la relación puede romperse.

6. Aceptar que ninguno de nosotros está siendo racional

Todos conocemos las precauciones básicas: higiene, mascarillas y alejamiento social. Sin embargo, a pesar de una gran cantidad de artículos científicos sobre cuánto tiempo sobrevive el virus en las personas o la efectividad de las vacunas, sabemos muy poco sobre cómo los comportamientos específicos afectan el riesgo. ¿Es más seguro separar la ropa interior y exterior? ¿Es bastante más probable contraer el virus de alguien que pasa a nuestro lado corriendo y respirando fuerte que de alguien con quien nos cruzamos que respira normalmente? ¿Alguien alguna vez se ha contagiado a través de su teléfono? Nadie lo sabe. Además, hay tanta información y cambia tan rápido que ni tu ni tus compañeros de burbuja os podéis mantener al día.

Así que hay que aceptar que nos basamos en suposiciones. Siempre podemos intentar racionalizar las precauciones tomadas, pero en realidad nuestras decisiones están sesgadas por lo que hemos leído o visto en la televisión, por nuestras propias fobias personales, por nuestra inclinación al riesgo y por las ganas que tenemos de ver a esa otra persona.

La forma de manejar esto en una conversación es evitando desafiarse mutuamente en diferentes aspectos. De hecho, si descubre que sus amigos ponen sus vegetales en remojo con jabón de lavavajillas mientras usted solo los lava, o que nunca usan mascarillas cuando van a correr y usted sí lo hace, no les pida que justifiquen sus elecciones. Eso podría provocar que se pongan a la defensiva y se abra un debate imposible de ganar.

En lugar de eso, podría preguntar cosas como: "¿Cuándo empezaste a hacer eso?" o "¿Qué tal si yo quisiera que hiciéramos esto?" Así nos alejamos de una posición de juicio y para empezar a analizarnos mutuamente en busca de la empatía y la comprensión sobre cómo razona cada uno. Podrá descubrir algo inesperado sobre los miedos particulares de cada persona. Eso nos prepara mejor para llegar a acuerdos con los que estaríamos más cómodos.

7. Acordar lo que hay que comunicar y luego comunicarlo repetidamente

Mis compañeros de cuarentena y yo, por ejemplo, acordamos contarnos cada vez que nos encontremos con otro amigo para un paseo respetando las normas de alejamiento social y hablarlo antes de añadir a alguien nuevo a la lista de amigos que vemos. Mejor dar más información, no menos, sobre cualquier cambio en su rutina. Si lees sobre algo que te preocupa, como un nuevo artículo sobre la vacuna del coronavirus, comparte tus sentimientos sobre el tema, incluso si no estas seguro de que signifique que debas cambiar el comportamiento. La conversación determinará si se hace o no. Una mayor comunicación crea un círculo virtuoso de confianza por el cuidado del bienestar mutuo.

8. No publicar en redes sociales

Si se divierte mucho en su burbuja, cocinando platos elaborados y jugando y dándose masajes, es mejor que no presuma de ello, especialmente con los amigos que podrían no ser tan afortunados (o que podrían juzgarnos por no ser perfectos ermitaños).

9. Darse un período de prueba

Pueden llegar a un acuerdo para probar su burbuja durante diez días, por ejemplo haciendo un viaje iniciático, y luego decidir si seguir, de nuevo, sin resentimientos si alguno quiere parar. Los riesgos ya son muy altos; no hay necesidad de aumentarlos apostando también una amistad.

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